Bola Sin Manija

Fundamentalistas de la verdad alternativa

¿Y por qué le decimos “tenis” al tenis?

Todo arranca en la lejana Inglaterra y en el aún más lejano siglo XIX. En aquellos días de efervescencia decimonónica, el militar Walter Clopton Wingfield proclamó haber inventado un deporte llamado Sphairistiké. Era básicamente tenis sobre cesped, una versión mejorada, sin bugs, del badminton, el jeu de palme y el squash. Así al menos narra la historia oficial que empezó el tenis.

Sir Walter y su primera raqueto-sphairistiké

La cuestión es que el nombre Sphairistiké no pegó mucho. Imagínense, hoy hablaríamos de Del Potro como nuestro número uno en Sphairistiké, los gamers hablarían del virtua sphairistiké, los chinos serían especialmente diestros en el sphairistiké de mesa. Sería un mundo tenebroso y con un cierto dejo de rusisidad perturbadora. Como si más que de un deporte se tratara de un personaje miserable de alguna novela de Dostoyevsky.

Pero se llama tenis. ¿Por qué se llama tenis? Alguien pensará jocosamente “algo relacionado a que tenés/tenís (en chileno) la pelota juazzz”. Así es. En los comienzos de este deporte, por tradición u obligación (lo que es prácticamente lo mismo en un circuito cerrado de caballeros fifís), cada vez que alguien sacaba, gritaba “¡Tenez!” como una manera de alertar al oponente por si este estaba distraido insultando al mayordomo o tomando un tecito. “Tennis” viene de “tenez” que en francés es algo así como “ahí va” o “recibila” o “agarrala!” (la única traducción que implica un signo de exclamación aislado). Así que sacándole su encanto francés, podemos decir que es un nombre bastante estúpido y que si fuera en español sería un desastre total para el marketing. No estaríamos hablando ya de la melancolía moscovita de Sphairistiké sino de un imperativo casi soez y poco elegante. ¿Nos seguiría pareciendo un gentleman Roger Federer si dijéramos que es un gran jugador de “agarrala!”? ¿Irían los chetos del country a practicar un poco de agarrala! en parejas? ¿No produciría esto más muertes al estilo de García Belsunce? ¿Cómo repercutiría en el ánimo de Javier Frana saber que tiene una medalla olímpica no por el perfumado tennis sino por el grasún “agarrala!”? Sin dudas sería un mundo mucho más difícil para todos.

Jugadores de agarrala!

Pero por suerte nadie le dice “agarrala!” al tenis. Todos le dicen tenis e incluso algunos le dicen “tns” y otros “téni”. Unos y otros comparten la suerte de ignorar su trágica etimología. Nosotros no. Perdón.

Post Post: Algunos de los antecedentes del tenis llegaron a ser bien populares. En el siglo XIV el rey Luis X prohibió el uso popular del jeu de paume porque no quería que el pueblo gozara con un juego del que él y sus cortesanos disfrutaban tanto. A partir de allì, el rey fue conocido como “Luis, el Hipster”.

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4 comentarios el “¿Y por qué le decimos “tenis” al tenis?

  1. Marcos
    5 de febrero de 2012

    Buenisimo!
    Es como lo que le pasaba a las adolescentes hispanoamericanas seguidoras de Take That

  2. Camilo Mason
    5 de febrero de 2012

    Genial! Muy bueno… pero sostengo que el “agarrala!” es un gran nombre, otro renovador aporte a la polemica “physei”/”thesei” :P

  3. Lupe
    5 de febrero de 2012

    Mirá que existen el “pato” y el “polo”, deportes aristocráticos con nombre de vómito y punta de imán respectivamente.

  4. juanupma
    5 de febrero de 2012

    Ja! no sabía que pato era vómito. Ahora no sé si vuelvo a cubrirlo (o limpiarlo)

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Esta entrada fue publicada el 5 de febrero de 2012 por en Varios.

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