Bola Sin Manija

Fundamentalistas de la verdad alternativa

Tratado sobre el fútbol uruguayo por Fernando Castro

Ghiggia escapa una vez más, entra al área en diagonal, llega al fondo y mete la pelota atrás, rastrera,  abierta y al medio del área. Miguez llega a la carrera le pega y sigue corriendo sin mirar lo que viene después, ya lo sabe desde el momento en que le pegó, también rastrera, fuerte y contra un palo: golazo.

Es el año 1960, festejando los 10 años de Maracaná y en un partido a beneficio,  Uruguay le gana una vez más a Brasil. Pasaron 10 años pero son los mismos planteles y como en Maracaná le vuelve a ganar, esta vez 4 a 1 y con gran baile.

Queda claro que uno de los inventos más grandes fue que Uruguay le ganó a Brasil aquel 16 de julio de casualidad, al revés, la casualidad hubiera sido que ganara o empatara Brasil.

La distorsión de la historia empezó con Maracaná y después siguió con toda la historia del fútbol uruguayo. Se pasó a contar la historia como si fuera la de los últimos años. Los culpables: periodistas, algunos técnicos, y gente que va sólo al fútbol cuando juega la selección. También envidiosos que no soportan a los “crá” y ensalzan a los mediocres porque “meten”. Los que nunca tocaron  una pelota opinan con una suficiencia increíble en general repitiendo lo de los periodistas, cuya mayoría tampoco nunca jugó ni en la calle, siendo el ejemplo máximo de esto el libro sobre fútbol del patricio Eduardo Galeano. Andá!

Si viajamos a la Montevideo de principios del 900’, ésta se extendía en todas direcciones naciendo nuevos barrios. Se construía pero también quedaban espacios libres, los “campitos”. Cuando las medidas lo permitían se creaba la cancha y nacía el cuadro del barrio.

Todos jugando y a toda hora, rudimentario al principio, pero mejorando. En esa época surgió “la más vieja del mundo” tirar la pelota por un lado y correrla por el otro. Después era correr, trancar, pegarle de punta.

Cada botija en cada campito luchaba por ser el mejor. El fútbol en poco tiempo se llenó de pisadas, amagues, jopeadas, enganches, caños, tuya y mía. Quien más moñas hacía era el mejor aunque lo tildaran de comilón. Se progresaba, pero quien verdaderamente trajo el cambio fue el escocés John Harley. Lo trajo Peñarol desde Ferrocarril Oeste,  jugaba de 5  y cambió la historia en esos años. Enseñó a bajarla con el pecho, enganchar, amagar, jugar con la cabeza levantada.

Todo esto llegó al fútbol organizado y se fueron formando grandes equipos. En consecuencia la selección uruguaya gana los dos primeros campeonatos sudamericanos, en 1916 y 1917.

En 1924 Uruguay concurre a los Juegos Olímpicos en Colombes, Francia. Entrenan en el barco. Llegan y nadie conoce el país. Cuando los yugoeslavos van a ver la práctica ya que debutaban contra Uruguay, los jugadores uruguayos se colocan vinchas con plumas y le pegan a la pelota para cualquier lado. Pobres, comentan los yugos, venir de tan lejos para tener que irse enseguida. Uruguay asombra y gana 7 a 0. Ganar la medalla de oro no fue más que un mero trámite. Después de vencer a Suiza 3 a 0 en la final, y a pedido del público que admiraba su estado atlético y sobre todo su técnica inigualable, los uruguayos se ven obligados a saludar al público recorriendo la cancha inventando así una nueva “moña”, la vuelta olímpica.

En 1928 Uruguay defiende el oro en Ámsterdam, Holanda. Es el gran favorito y llega a la final deslumbrando como cuatro años antes. La diferencia es que en la final se encuentra con Argentina, que también venía deslumbrando. Empatan la final a uno, el partido se repite y Uruguay gana 2 a 1. El gol decisivo no llega por un centro o una corrida solitaria. Llega por una jugada asociada, una pared entre Tito Bojas y Héctor “Mago” Scarone. El “tuya Héctor” de Borjas a Scarone quedó en la historia.

En 1930 Uruguay organiza el primer mundial de fútbol. Medalla de oro en 1924 y 1928, sumado al hecho de ser local, Uruguay era el gran favorito. Además, en este mundial, Uruguay por primera vez juega con todos los jugadores, ya que antes la organización estaba dividida y las medallas de oro las consiguió sin los jugadores de Peñarol.

La final otra vez con Argentina. Uruguay atacando se pone 1 a 0. Antes de terminar el primer tiempo Argentina se pone 2 a 1. En el segundo tiempo Uruguay se dedica a desplegar su gran fútbol y termina ganando 4 a 2. Otra vez favoritos, otra vez campeones. La garra charrúa y la viveza criolla no existían en esos tiempos.

Sin duda esa generación fue fenomenal. Surgió de los barrios, donde de chicos jugaban siempre los mismos y como se conocían tanto de jugar todo el día y todos los días siempre había que inventar algo nuevo para superar al rival y para ser el mejor.

Cuando esos botijas llegaron a los cuadros también quisieron ser los mejores explotando cada uno su mejor virtud. Petrone su potente remate y su pique, corría 100 mts en 10 segundos. El vasco Cea, con sus amagues, enganches y pisadas.  Héctor Scarone todo eso y más, dicen que se pasaba horas en un frontón donde colocaba una escalera y pateaba a pasar la pelota por cada espacio. Anselmo un exquisito que no se despeinaba.

Jugando por sus clubes o por la selección era lo mismo, había que destacarse y gozar. Que más lindo que amagar, enganchar, pisar, tocar, jopearla y el gol como destino final.

Esa era la filosofía futbolística de esa generación ganadora.

Por cuestiones políticas Uruguay no participa de los mundiales de 1934 y 1938 para volver en 1950 en Brasil.

Se ha deformado tanto la actuación uruguaya con el paso del tiempo que todos ahora creen que fue un milagro y nada más inexacto.

¿Quién era favorito? Quizás Brasil sólo porque se jugaba en su casa, ya que hasta esa fecha había ganado muy poco. Uruguay, sin lugar a dudas, antes del comienzo, era tan favorito como Brasil, a quién había vencido en la Copa Barón de Río Branco unos meses antes.

Los cuadros que llegan a la ronda final son Uruguay, Brasil, Suecia y España.

Uruguay , como siempre jugando al ataque sufre para ganarle a Suecia que le juega de contragolpe y recién al final con dos goles de Miguez gana 3 a 2. Lo mismo con España que fue también ganando 2 a 1 y le empata con un tiro de afuera del área de Obdulio Varela, el gran capitán. Llega el último partido, con Brasil que había goleado a España y a Suecia.

Por supuesto que el favorito ahí era Brasil, que con un empate era campeón. Pero Uruguay le pasó por arriba. Se ha olvidado  que el primer tiempo fue todo Uruguayo y que debió irse al descanso ganando. A los 2 del segundo tiempo gol de Brasil. Pero Uruguay nunca había perdido un partido en un Mundial. Y si en el mano a mano eran mejores se tenía que dar la lógica y se dio, otra vez campeones, y otra vez jugando. Con Julio Pérez divirtiéndose, haciendo moñas a veces hasta demás, con Ghiggia imparable por la punta, con Schiafino pegándole como al desprecio, como en una práctica para empatar, con Ghiggia pateando al arco en vez de jugársela a Míguez que estaba sólo, para hacer el segundo. El milagro hubiese sido que ganara Brasil. Uruguay ganó porque era mejor jugando al fútbol, no porque tuvieran más sangre, o porque Obdulio se puso la pelota abajo del brazo después del gol de Brasil haciendo callar a Maracaná.

En 1954 el mundial es en Suiza. Favorito: Uruguay. Nunca había perdido un partido. Hungría campeón olímpico era el rival.

Los planteles de Uruguay y Brasil en su mayoría los mismos que en el 50: Otra demostración que Brasil era menos, quedó por el camino. No llegó a semifinales.

Uruguay debuta y gana 7 a 0 a Escocia, luego sigue su marcha triunfal siempre dominando al rival, siempre al ataque. 4 a 2 a Inglaterra donde se lesiona Obdulio.

Y llega lo que fue llamado el partido del siglo. Hungría también venía arrasando. Como siempre Uruguay al ataque con todo, pero los húngaros tienen lo suyo y pasan a ganar 2 a 0. Uruguay no afloja, empata y al final el barro para un tiro de Schiafino que hubiese sido el triunfo. En el alargue gana Hungría como podía haber ganado Uruguay. Durante muchos años este fue llamado el partido del siglo y Hungría llegó fisicamente destrozada a la final que perdió con Alemania.

Como pasa con los cuadros, o en otros deportes nadie puede ganar indefinidamente.

Uruguay juega las eliminatorias de 1958 y va con un equipo veterano, cuando habían surgido una camada nueva de grandes jugadores. No pudimos con Paraguay que gana en Asunción 5 a 0. Después Uruguay gana en Montevideo, poniendo a los nuevos pero ya era tarde. Uruguay empieza a perder el rumbo futbolístico, cada vez se habla más de garra y menos de fútbol.

En el mundial de 1962 en Chile, Uruguay queda eliminado en primera fase. Yugoeslavia y la U.R.S.S. le ganan a Uruguay. Se entra en un periodo de crisis en la selección pero de “gloria” en los clubes.

Se crea la copa libertadores. Ahí Peñarol es el primer campeón y luego alterna ganando con Santos e Independiente. Es en esa época que nace el anti-futbol , había que ganar como sea y se crea el mito que las victorias llegaban porque los uruguayos “metían” más  y porque eran más “vivos”.El juez de nacionalidad chilena Robles le hacía casi todos los partidos a Peñarol y Peñarol siempre ganaba con él. Cataldi, delegado de Peñarol en esos años pasó a ser el rey de las avivadas. En Uruguay se festejaban sus trampas y se decía que era un gran dirigente. Dominaba la Confederación Sudamericana, influía en los jueces etc. Inventor del sistema de las bolillas frías en los sorteos de grupos lo que le permitía a Peñarol jugar siempre con los rivales más débiles. Los campeones olímpicos inventaban jugadas, cuarenta años después los dirigentes inventaban jugarretas para ganar en la Liga.

Dirigentes vivos, jugadores vivos. Tirarle tierrita al arquero contrario en los ojos en un corner, dar una buena patada cuando empieza el partido porque en los primeros minutos el juez no te expulsa y otras avivadas fueron sustituyendo al gran fútbol uruguayo.

De ahí para adelante se empezó a tergiversar la historia. La nueva camada de periodistas surgidos no del fútbol, si de las universidades, como sabían poco, empezaron a hablar de tácticas de equipos en vez de destacar a los buenos. Si se perdía era porque no se metía o porque la conducta de los jugadores no era la apropiada.

De a poco esto fue influyendo en las nuevas generaciones. Se fue creando el concepto que los uruguayos ganan cuando meten, dan unos hachazos, achican al rival y ya está. Pasó a valer más un metedor que un buen jugador, al que por lo general le llamaban “pecho frío”.

Se creó otra mentira como la importancia del grupo humano, por encima de las cualidades individuales.

El gran Obdulio, con mucho vino trasegado durante su vida, ayudó a esta imagen cuando dijo que de 100 veces a Brasil, Uruguay le ganaba una. Todo lo contrario a lo que dijo en el vestuario antes del partido.

La operación entierro del gran fútbol uruguayo se concretó en 1970 y 1974. En el 1970 Uruguay volvió a las semifinales y perdió con Brasil 3 a 1. En vez de destacar el buen fútbol brasilero los periodistas y dirigentes justificaron la derrota por un cambio de sede. El ladrón cree que todos son de su condición dice un viejo proverbio. La verdad, es que Uruguay no le ganaba a esa selección brasilera ni jugando en la nieve de Siberia. En 1974 Uruguay se comió uno de los más grandes bailes de la historia de los mundiales contra Holanda que gana con las viejas virtudes del fútbol uruguayo basadas en la capacidad atlética y en una técnica depurada. Corrían y jugaban. Después de este mundial para periodistas y dirigentes uruguayos surge un nuevo acérrimo enemigo. El jugador uruguayo que triunfa en el exterior, el maldito repatriado millonario.

Para no aburrir. Uruguay cuando ganó fue porque tenía grandes jugadores, jugando al ataque o, mejor, dominando al rival en todos los sectores y sobre todo en los mano a mano que es cuando se define un partido. Las tácticas sirven cuando juegan los malos, cuando juega un Scarone, un Schiaffino, un Pelé o un Messi si están bien acompañados se acaba cualquier táctica. Y no jodan más con los grupos humanos. Cuando Uruguay salió campeón fue porque dentro de la cancha eran mejores, pero no porque fueran grandes amigos. Al contrario el suplente estaba deseando que el titular jugara mal para entrar él. Y si no que lo desmienta algún jugador (de los buenos) no un periodista que nunca jugó ni en cuadro del barrio.

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8 comentarios el “Tratado sobre el fútbol uruguayo por Fernando Castro

  1. jorgemhz
    16 de octubre de 2011

    Buenísimo!!! de los mejores post del sitio. espero con ansias los capitulos de maravillagrossmüller en Pequeños Gigantes

  2. Goodbye Chino
    16 de octubre de 2011

    Brillante

  3. Marcos
    17 de octubre de 2011

    Buenísimo! el dato de que Uruguay no habia perdido nunca en mundiales antes del partido con Brasil del 50 es demasiado fuerte como para contextualizar el partido.

  4. maravillagrossmller
    19 de octubre de 2011

    Intenté esconder la realidad para ver si me levantaba alguna minita pero no lo puedo esconder más. Este fantástico post lo escribió mi viejo.

  5. grinjot
    19 de octubre de 2011

    felicitaciones, preciosa nota, y muy aleccionadora

  6. exflacoivan
    22 de octubre de 2011

    Todo bien pero………..no me toques al pepe sasia. Lo mas grande que vi

  7. maravillagrossmller
    22 de octubre de 2011

    lo del pepe sasía se va a discutir saboreando una botella de whisky

  8. corbatta
    23 de octubre de 2011

    antes que nada, excelente!
    creo q el origen del futbol uruguayo es bastante similar al argentino, de potrero (o campito), en oposicion al futbol ingles de las escuelas, con predominio de la gambeta y la individual sobre el juego asociado. igual hay cronicas de pricipio de siglo 20, en las que ya te cagaban a patadas en las copas (yendo alla contra el albion o el wanderers o viniendo aca). la diferencia es que en esos años argentina era siempre campeon moral.
    igual hoy el futbol es distinto. es verdad que siempre ganan los que tienen mejores jugadores pero si no esta medianamente ordenado, un equipo de perros le puede ganar a uno de buenos. y el “grupo humano” significa un objetivo en comun, no que sean amigos.
    habria que hacer un analisis de la influencia del futbol 5, el potrero de hoy, no se como sera en uruguay pero en brasil una cosa que me llamo la atencion de las “peladas” es que no importa cuantos sean, arman varios equipos, juegan a 2 goles y van rotando. entonces lo importante es jugar, no ganar ni quienes son tus compañeros. aca si no somos 10, no hay partido y lo importante es ganar aunque sea un partido entre amigos. y la gente simula o discute fallos, es muy ridiculo, es el predominio de lo accesorio sobre lo importante. bah aunque en brasil simulan mas. bue pero eso ya es accesorio :) saludos!

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Esta entrada fue publicada el 16 de octubre de 2011 por en Varios.

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