Bola Sin Manija

Fundamentalistas de la verdad alternativa

GRUPO C: Francia 2 – Dinamarca 1 y Túnez 0 – Australia 1

El día comenzó, como suele pasar, con una decepción. Después del muy buen partido de los tunecinos ante los daneses, todos esperábamos que pudieran hacer sucumbir a los toscos futbolistas australianos, goleados en los días previos por Francia. Pero como pasó con Arabia o Japón, el batacazo de hoy es hambre para mañana, y Túnez no pudo ratificar su actuación inaugural. Tuvo varias chances para meter el gol en el primer tiempo pero falló en dos aspectos que la fría estadística revela como claves: acertar al arco rival y evitar que te metan un gol.

Fue así que en un centro de carambola, el tanque Mitchell Duke, también llamado «el Duki», «el Duque blanco», «el Duke de Hazzard», «el Duckman», «Duke-e-tenzeiler», «Duke Ellington», «Marmaduke» y «Pierre Bour-duke», la alcanzó a peinar al segundo palo, ese palo del que nadie se acuerda pero que siempre está y que muchas veces es el primero, dependiendo de la perspectiva y de la subjetividad de cada uno, y fue inatajable para ese arquero tunecino otrora figura, hoy, mero fondo.

Después del gol Australia se replegó bastante, y esperó a que, como suele pasa en el mundial, el rival se frustre y empiece a tirarla para arriba sin paciencia, sin creatividad, enojado, por simple obligación ya que sabe que no hay manera de que pase algo. Y entonces terminó el partido y Australia quedó a un empate de volver a octavos de final. ¿Es justo? Es muy temprano para decirlo, pero, sobre todo, muy tarde para pensarlo.

Francia 2 – Dinamarca 1

El partido que alguna gente se quería perder y otra no no decepcionó. Francia comenzó muy bien el primer tiempo, con Griezmann como eje y Rabiot como aliado, rememorando un poco las épocas de la Segunda Guerra en la que Francia estaba dividida entre la Francia nazi y la de la resistencia. Griezmann, como una especie de Francia-Vichy, colaboró con sus compañeros tratando de infringir daño al rival tocando muy bien de primera con los laterales, y especialmente con Mbappé y Dembelé, pero los azules perdieron sus oportunidades y llegamos al final del primer tiempo con un empate amargo o con gusto a poco.

El segundo tiempo Francia salió más enchufado, lo que no es problema en Qatar, donde está todo enchufado e iluminado todo el tiempo gracias a las mieles del petróleo, y fue gracias a ese corriente eléctrica que Mbappé se iluminó y, combinando con uno de esos jugadores franceses que se llaman Hernández, armó una linda pared y logró abrir el marcador, algo tan útil cuando uno está estudiando y necesita subrayar alguna idea, como cuando el partido está 0 a 0 y muy cerrado.

Parecía que el partido estaba definido, es cierto, pero Dinamarca no abandonó, más allá de las amenazas últimas de irse de la FIFA, y con una «peinada en primer palo» y un «remate en el palo intermedio invisible», empató el partido. Posteriormente hubo varias situaciones de gol e insinuaciones de ambos equipos, algunas quizás de mal gusto, pero la verdad es que no pasaba de ahí y llegó a parecer que todo el mundo firmaba el empate. ¿O no? Porque claro, apareció el joven maravilla, el muchacho del éxito, el niño de oro, el pibe de plata, el mozalbete de litio, el granuja de uranio enriquecido, Kylian Ricardo Mbappé, y con un muslazo totalmente habilitado venció a Schmeichel Jr y desató la cordura levemente alegre de los espectadores. Francia 2 Dinamarca 1.

Finalmente el árbitro dio el pitazo final y el público no tuvo más remedio que pararse, no sólo para aplaudir de pie a dos equipos que lo habían dado todo, sino también porque es prácticamente imposible, o al menos muy incómodo, salir del estadio y regresar al hogar o alojamiento sin levantarse de la butaca. Los jugadores, como siempre, agradecieron con las manos en alto y a la salida repartieron brazaletes negros de «No nos gustan algunas cosas, pero ojo, con respeto» entre los hinchas, algo que no pudo ser reprimido como correspondía por la policía debido a que cada vez que se repartía uno de estos brazaletes justo los policías estaban de espalda y cuando se daban vuelta sólo veían una aglomeración extraña de aficionados y jugadores en silencio, con expresiones faciales sospechosas, como de haber estado promocionando la homosexualidad pero sin nada que significara una prueba concreta. Respetuosa de los procedimientos, pero disgustada por el presentimiento de que tal vez esta noche alguien se había hecho gay, la policía no tuvo más remedio que dar el pitazo final del día y no solo no hubo detenidos sino que mucha gente que estaba quieta fue movida de lugar, lo que fue celebrado por distintas organizaciones de derechos humanos y personalidades preocupadas por el sedentarismo y por la cada vez mayor cantidad de gente que se para demasiado tiempo en un lugar sin ningún motivo.

A la mañana siguiente, sobre una lata de Sprite que golpeaba repetidamente contra el cordón de la vereda, un policía llamado Abdul al Imallah encontró uno de estos brazaletes prohibidos y por alguna razón decidió no reportarlo. Su familia jamás volvió a verlo.

Desde Balvanera, Juan Zino.

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Esta entrada fue publicada en 27 de noviembre de 2022 por en Qatar 2022 y etiquetada con , , .

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