Por Robert, corresponsal exclusivo en Santa Fe.
El clima que se vive en Santa Fe es propio de un Mundial. Todo fiesta, todo aliento. El día anterior hubo 700 personas que se acercaron a ver un entrenamiento a puertas cerradas. La ciudad está toda empapelada, y en cada esquina hay un pibe con una pechera que dice “Welcome to the Cuna de la Pasión” (o algo asi). Esa Cuna de la Pasión es Santa Fe.
Ahora, la pasión que le aportan los hinchas, la gente del interior, te puede jugar a favor y en contra. Acá se vendían plateas Este como mínimo a $1500. Yo conseguí una suelta, del otro lado, a $400, apenas antes de empezar el partido. Y la gente eso lo hizo notar.
Se alentaba absolutamente todo. Cada vez que Messi trataba de encarar a Yepes y perdía, cuando Tevez se tiraba al piso a salvar un lateral a 40 metros del arco contrario, cuando Lavezzi agachaba la cabeza y aceleraba hasta el fondo sin un mínimo de juego colectivo.
Ante las primeras llegadas colombianas de mucho peligro, empezaron los murmullos. Y la paciencia se estaba agotando. No había juego asociado, mucho menos la vieja promesa de “ser como el Barcelona”. Los centrales estaban inseguros. Los laterales intentaban pasar, pero eran tapados por los colombianos, quienes, a la primera pelota robada a Banega o Cambiasso, abrían la cancha y le ganaban las espaldas con mucha velocidad, dejando a toda Argentina mal parada. Los tres 5 no funcionaron. Banega recontra fanático del pase corto intrascendente en el medio, queriendo imitar a Iniesta, pero debiendo la característica principal del “cerebro”, la profundidad.
Así, era: de Banega a Mascherano, de Mascherano a Cambiasso, de Cambiasso a Milito y de Milito a Ramos. Y la suerte de que el árbitro no cobrara un terrible penal de Burdisso, que trabó pelota, jugador, pasto, tobillo, canillera, rodilla, y cualquier cosa que se moviera sobre el “verde césped”.
Ni hablar de un Messi totalmente ido. Mirando al piso todo el tiempo, secándose la “transpiración” (¿?), sonándose la nariz, mirándose los botines, y pispiando el banco de suplentes de vez en cuando. Más de uno en la platea tiró “sacálo a Messi”, cuando el delantero pateó un tiro libre directamente a la autopista. Claro, la pulga pasó de ser alentado, a ser insultado en el transcurso de 30 minutos. En el segundo tiempo se lo vio caminando la cancha, perdido.
Batista nunca tuvo respuestas, no daba indicaciones, y los cambios fueron desacertados. Era obvia la entrada de Pastore, pero metió a Gago, que le aportó algunos cambios de frente interesantes, pero sin la ofensiva que se necesitaba.
Aclaro que la platea Oeste empezó a cantar “Teo-Teo”, porque había un grupo grande de colombianos, y algunos argentinos, pero la popular cambió el canto por “Diego-Diego”. Jaja, ¡a qué punto llegamos! Pedir a Maradona es raspar el fondo de la olla.
Luego se siguió con el clásico “Jugadooores… la c… de su madre… a ver si ponen huevos… que no jugamos con NADIE”. Y a esa altura Colombia (nadie) nos estaba bailando. Hubo un par de caños y tacos líricos, toqueteos triangulados y hasta sombreros.
La silbatina final fue general. La gente pagó y se ilusionó mucho por ver un partido histórico en la provincia, a la Selección, que a pesar de contar con un marco ideal, se mostró fría, errática y falta de ideas. La gente se fue muy disconforme y las caras lo daban a entender todo: un clima hostil y mucho nerviosismo.
Si Argentina sale 2da en el grupo creo que vuelve a Santa Fe y, sin dudas, los vamos a estar esperando con los brazos abiertos.
excelente cronica, coincido en un 100%.
propongo comenzar una colecta «todos por robert» para q recupere los 400 pesos
jajajajajaja
Jaja, no estaría mal. Igual invertiría la plata en más insultos cuando se jueguen los cuartos de final. Ya estoy practicando.
muy buena crónica!
estaba seguro de que cantaban «Teooo Teeooo…»