Bola Sin Manija

Fundamentalistas de la verdad alternativa

Ciencia y fulbo: La suerte del campeón (Descartes vs Aschira)

Así como el azar tiene sus reglas, o el caos tiene sus ecuaciones para describir los torbellinos que ocurren dentro de una coctelera, la Dinámica de lo Impensado también depende de las leyes físicas: la pelota obedece a la ley de gravedad y posee una energía cinética y una potencial en cada momento. Los rebotes en un travesaño irán a picar de un lado u otro de la línea dependiendo del ángulo de impacto y del movimiento rotacional que trajese la redonda. El factor humano estará presente aportando la forma en que reaccionen reflejos, sinapsis, hormonas, influencias de la psiquis sobre las decisiones instantáneas, etc. Además, así como un orbital describe las zonas más probables en las que puede encontrarse un electrón dentro de todo el átomo, podemos predecir que si bien Mareque está habilitado para pisar todo el campo de juego, es más probable que lo ubiquemos por la franja izquierda, con tendencia a subir.

Pero que el azar tenga sus reglas no significa que Montoto pueda editar un libro útil para ganar la ruleta (sí, señora, no lo compre). Por suerte el fútbol seguirá siendo mágico más allá de lo que logremos o no explicar. En mi caso personal, siendo un científico que se rige mucho por el método ídem, me interesé en analizar la muletilla mística más utilizada en los ámbitos pseudocientíficos del periodismo deportivo (nótese que ellos mismos ridiculizan su espacio, por ejemplo al ponerle de nombre “instituto superior de ciencias deportivas” a algo que se podría llamar “curso de alcahuete y conocedor de algo intrascendente para el desarrollo de la humanidad aunque no por eso poco divertido ni disfrutable”).

Bueno, decía que este apego mío a la ciencia (guardando un lugar por cierto para lo desconocido, para respetar que Jung usaba el tarot, y para alguna cosa más suelta por ahí) me ha llevado a consecuencias personales notables como el dejar de disfrutar del 90% de las películas estilo “actividad paranormal” o a promover mi apostasía… Pero así y todo, un mito parece subsistir y trascender por sobre el lobizón, la chancha con cadenas, o la anunciación del arcángel Gaby. Sí señores: “La suerte del campeón”.

Luego de revolverme las tripas cuando escucho esgrimir esa frase como carta inapelable que exige de los demás rendición similar que la esperada ante un axioma (o una paradoja, diría Olé), hoy finalmente BSM me da la chance de exponer ante los lectores una breve y sencilla explicación científica de la misma. En muchos menos renglones de lo que tardé para hacer la introducción, pretendo quitarle a Horangel el monopolio de la explicación de por qué el equipo que va a ser el campeón logra meter goles en los últimos minutos desde mitad del campeonato.
Expresado por el egresado promedio de la escuela de Nienbro(maestudioallí), cuando se analiza un partido chivo en el que el equipo bueno jugó mal, pero al final del partido por un rebote en el minuto 90 se quedó los 3 puntos, hay que poner cara misteriosa y decir con voz bíblica “¿No será la suerte del campeón?”. Analícese este acto: sobre todo por la impostación vocálica y la pregunta retórica (o metafórica según Olé), se intenta plantear una predestinación de ese equipo a ser campeón. Una página ya escrita en el futuro, en la que se sabe que ese y no otro era el equipo que iba a ganar. Y parece asignársele a dicho equipo elegido por los dioses, una cuota de suerte que sabe exponer durante su camino. Por ello, el periodista suele intentar posicionarse como “el que descubre primero la posta”, adivinando un hecho que deja evidenciar sus primeras pistas en ese momento.

Y la explicación científica se basa en que lo que ocurre es precisamente al revés de lo que se pregona:

Excursionistas no es que va a ser campeón y por eso accede a esa suerte que le permite ganar el partido en el último minuto, sino que mucho más lógicamente, como tiene la suerte de meter ese gol postrero, termina saliendo campeón.

Explayándonos, digámoslo así: hay 20 equipos que compiten por el título. De entre esos, por varios motivos (refuerzos, plata, “tridente dirigentes-técnico-jugadores”, juego bonito, etc), hay un lote que es más efectivo en su juego (con esto entran los que juegan lindo y los amarretes horrendos pero sumapuntos estilo Falcioni y Sabella) y que será el que pelee el campeonato. Digamos que estos sean 3 equipos.

De 19 partidos a jugarse, habrá básicamente algunos en los que no puedan contar con piezas clave por lesión o suspensión, y sobre todo algunos en los que por error propio o virtud del rival, no puedan llevar a cabo su plan de juego. Es decir, pongamos que ese lote de 3 que pelean puede jugar unos 15 partidos “en su ley”, y supongamos que tiran estadísticas similares (como es el lote de los punteros, digamos 9 ganados, 4 empatados, 2 perdidos en su ley). En los 4 partidos restantes habrá en juego nada más y nada menos que 12 puntos, una bestialidad.

En esos 4 partidos en los que todo sale al revés de lo planeado, donde arrecia un temporal, donde el cero a cero está inquebrantable, donde (etcétera), es donde aquel que tenga la suerte o el O.G.T (léase mátemáticamente “O por G por T”, variables de la función que describe este juego) de tener a favor un rebote salvador que se haga gol, o que el rival estrelle un penal en el poste, o (etcétera), sacará una diferencia de puntos que probablemente lo sitúe al final un poco por encima del resto del lote que se encuentra parejo con él. Los otros también tendrán suerte a veces, claro! Lo que pasa es que uno de ellos tendrá mejor suerte que los demás, y esa diferencia quizás no sea de 12 puntos, pero sí de 9, 6, 3…1!

Al final, la frase que tanto nos duele por antifutbol de “hoy no salieron las cosas pero había que ganar como sea y se ganó”, hieren al oído del buen menottista pero explican fríamente el camino al campeonato de manera más acertada que la misteriosa suerte de la predestinación. Cappa a dios gracias elige no decirla y tirar un sincero “no me gustó el equipo”, pero quizás acaba de pasar por uno de esos partidos en los que la suerte le jugó a favor y que cuando termine el torneo, si es que para ese entonces encontró la fórmula para hacer jugar bien a su equipo, quizás lo deje más alto que a otro al que le empataron un partido en el último minuto.

Sé que no acabo de descubrir nada impresionante, pero me sigue incomodando escuchar a la gente repetir “el campeón es tal, no viste que tiene la suerte del campeón?? vas a ver que la próxima fecha aunque tiene que jugar con Tal, le gana…si ayer pateó el delantero a cualquier lado y le pegó a un defensor en el codo y se le terminó colando al arquero rival! está re claro!”. Y no, tan claro no está. Lo que no quita que exista el “culo tremendo”, sino su nula entidad fundada para la predicción de resultados.

Otros casos en que lo misterioso en realidad apela a lo científico, son por ejemplo las frases del tipo “Le tiró la historia encima”, “le gana con la camiseta”, “la historia pesa”… eso es puro análisis estadístico (y no en cambio el recitado de “estadísticas” del tipo “es la primera vez que un tipo con 5 letras en el apellido hace un gol de cabeza en la cancha de Cambaceres antes de los 10 minutos del segundo tiempo”, que parecen ser tan importantes para rellenadores de espacio radiotelevisivo)… pero no seguiré, me callaré contento de haber descubierto que la “ciencia en el deporte” es un poco más que un seminario de un profesor de educación física contando como revelaciones de nostradamus que existe un tal ácido láctico que se quema en los músculos después de un pique.

pd: cuando un equipo juega mal y encima no le sale una, ¿tiene “la coronilla del descendido?”

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6 comentarios el “Ciencia y fulbo: La suerte del campeón (Descartes vs Aschira)

  1. Silvana
    25 de agosto de 2010

    me gusto mucho!!!!

  2. corbatta
    25 de agosto de 2010

    muy bueno

  3. Camilo
    25 de agosto de 2010

    JA! que bueno, algo entnedi, yo estudio una “ciencia social”, mi marido es que sabe de esto :)

  4. Marcos Z
    26 de agosto de 2010

    Este posteo está entre los tres mejores de BSM. Hay que ver si sale campeón.

  5. jorgemhz
    26 de agosto de 2010

    gracias :) lo posteé casi con vergüenza pensando “uh, me fui al cuerno”.

  6. GENIUS
    10 de septiembre de 2010

    Genial, impecable, analítico. Y yo que creía que el juego-ciencia era una forma de referirse al ajedrez.

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Esta entrada fue publicada en 24 de agosto de 2010 por en Apartheid otra cosa [polémicas], Varios y etiquetada con .

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