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La paleta y la raqueta: el crimen de Caravaggio

Ranuccio Tomassoni levantó los ojos al cielo, aspiró profundo y tiró la pelota por sobre su cabeza. El sol pegaba fuerte sobre Roma y la transpiración se le metia en los ojos, dificultando el saque. Sin embargo, el disparo fue certero, repicó sobre la línea y no le dio oportunidad a Michelangelo Merisi de devolverlo.

Pero no fue el dinero de la apuesta lo que recibió por ganar el partido de tenis (o pallacorda, como le gustaba decirle a él y a toda la gente de la época, por llamarse así el deporte que jugaban). Más bien, algo bastante opuesto (pero no opuesto. Opuesto habría sido recibir un certificado de deuda): la muerte a manos de su rival, el pintor Caravaggio.

Hombre de indudable talento, Michelangelo Merisi da Caravaggio tenía un caracter que acompañaba a esta característica. O que, más bien, le llevaba la contra: tras la muerte de Tomassoni el29 de mayo de 1606 (quien lejos estaba por cierto de ser una inocente palomita: era lider de una banda armada) las autoridades liberaron una orden de captura por él. Además, los seguidores del fallecido juraron matarlo. De esa manera, asustado y sin apoyo, huye de Roma para refugiarse en Nápoles, donde la Familia Colonna le dio refugio y lentamente recuperó su prestigio, aunque su personalidad ya nunca sería la misma.

A la urbe Romana había llegado en 1592, con una mano adelante y otra atrás, más precisamente tapándose las partes pudendas, ya que, según dicen, había llegado “desnudo y extremadamente necesitado, sin una dirección fija, sin provisiones… y además corto de dinero” (suponemos que lo de desnudo era una consecuencia de esto último. Aunque también puede ser una fantasía del autor).

Para fines de los 90 había logrado introducirse en la alta sociedad Romana y atraído a ilustres mecenas. Todo parecía dispuesto para que el mundo se rindiera a sus pies, pero su personalidad peleadora, conflictiva y ligeramente psicópata (además del rumor de que ya de niño había matado a un compañero de juegos) hacían que los más temerosos lo esquivaran en la calle, cuando deambulaba vestido con una capa y un oscuro sombrero de copa, imitando a un Jack el Destripador aun no nacido.

El primer lustro de 1600 lo tuvo como eje central del arte en la ciudad que empieza con R (Roma. Pero no quería poner Roma de nuevo. Ni urbe Romana. Ni nada parecido. Uh, debería haber puesto “la ciudad fundada por Rómulo). Pero junto con su momento de mayor gloria también se potenciaría su mal talante: peleas en bares; denuncias por cantar canciones injuriosas; ataques con espadas, bastones y piedras; roturas de ventanas y un largo etcetera. Algunos de los que lo denuncian incluso son sus propios amigos. Sus enemigos, por otro lado, se acumulan.

Llega así 1606 y el fatídico partido de tenís. 10 escudos apostados y motivos poco claros por los cuáles Tomassoni le plantó cara al violento pintor. El resultado, sin embargo, no está en discusión: Caravaggio sacó su espada y le clavó la punta en el muslo. No era una herida mortal, pero Merisi no estaba conforme: quiso herirlo también en el pene, castrarlo, insultar su hombría. Sin embargo, su puntería no fue la mejor (lo cual explica que haya perdido el partido) y le cercenó una arteria. Su rival se desangró en Campo Marzio.

Tras la ya mencionada estadía en Nápoles, marchó a Malta donde fue nombrado Caballero de la Orden de Malta. Luego fue desnombrado por una pelea callejera. Huyó a Sicilia y de allí a Nápoles nuevamente, donde fue atacado en la calle por deconocidos que lo dejaron desfigurado. Un arma fue su nueva compañera de habitación de allí en más.

En 1610 logra el indulto por el suceso de Roma, algo que había anhelado toda su vida (o, más precisamente, desde 1606). Se embarcó hacia allí, pero el destino le jugó en contra: fue retenido en el puerto de Porto Ercole, a 150 kms de Roma. El barco levó anclas sin él y cuentan que lo corrió por la playa hasta que se desplomó. Murió a los pocos días, afectado de disenteria.

De sus últimos y oscuros años queda como muestra de su gran talento una obra conmemorativa del evento con el que abre este artículo: David con la cabeza de Goliat. Valga de muestra para ver el estilo de este artista.

 Claramente, un hecho que le dejó secuelas.

Claramente, un hecho que le dejó secuelas.

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Un comentario el “La paleta y la raqueta: el crimen de Caravaggio

  1. esperantofutbalo
    15 de mayo de 2015

    Gran Photoshop!

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