Bola Sin Manija

Fundamentalistas de la verdad alternativa

Supercuerdas y deporte

La teoría de las supercuerdas mantiene en vilo a los astrofísicos desde hace algunas pocas décadas (basta ver la cara de Stephen Hawking para entender cuán compenetrados los tiene). Sin embargo, a la hora del deporte, poco tienen que ver las cuerdas con el Hombre. Y no nos referimos al encordado de una raqueta, o a las sogas que controlan el velamen en esos pseudodeportes de navegación para garcas que aburren demasiado en los JJOO. Nos estamos refiriendo a deportes que involucren principalmente el uso de una cuerda y que hayan sido olímpicos. No, el bondage no es deporte.

Mencionaremos entonces a dos disciplinas que se traen lo suyo, con enormes sorpresas. Las cuerdas locas en el deporte no son un oxímoron, sino que han valido medallas de oro en los albores del olimpismo moderno, y aún continúan haciendo de las suyas.

Arrancamos con “Rope Climbing”, o “Trepamiento de la soga”, en mi traducción personalizada. Este deporte fue muy popular en su momento. Presente en los primeros Juegos Olímpicos y ya desaparecida en 1932, la disciplina consistía en subir lo más rápido posible una cuerda de determinada altura (alrededor de 8 metros). Así que todo era rapidez, todo era llegar hasta arriba como fuera. Trepar, concreta y metafóricamente. Pero belleza, lo que se dice belleza, hubo en los JJOO inaugurales de 1896, cuando en esta disciplina se utilizó una cuerda de 15 metros y los jueces puntuaron estilo además del menor tiempo. Así, los competidores debían trepar la cuerda con las piernas a 90 grados de la vertical, en posición de “L”. Los griegos estaban desconcertados porque su equivalente a la L es la Lambda, que tiene forma de V invertida. Sin embargo, consiguieron excelentes resultados. Muchos atletas sin embargo, dada la altura insana que se decidió para esta competencia, quedaron afuera ya no por tiempo o por poco estilo, sino sencillamente por no poder subir la soga por completo.

un trepador compitiendo en Atenas 1896. Todavía no había BMX ni voley de playa en esa época

un trepador compitiendo en Atenas 1896. Todavía no había BMX ni voley de playa en esa época

En la actualidad, el record mundial para la soga de 8 metros es de 4,87 segundos, y lo detenta este checo, Aleš Novák, cuyos casi 5 segundos de fama les presentamos a continuación: 

La Cinchada, conocida en el idioma del imperio dominante como Tug of war, en cambio, es uno de los deportes de más alto riesgo de los que se tengan noticia en el mundo. Sí, lo que está leyendo. No  es una broma, ni un error, ni mucho menos una exageración. Lo que sucede, es que una cuerda tirada por varias personas de cada lado, si se rompe, transforma una energía potencial de la gran siete en un flor de latigazo de fibras descontroladas, que puede amputar brazos. Leyó bien. Amputar brazos. Otra forma de perder extremidades o parte de ellas proviene de enrollarse un poco de la soga en la mano (cosa que todos hemos hecho cuando hemos jugado inocentemente a una cinchada) y jugar contra tipos que tiren mucho. Entre los peores accidentes de cinchada de la historia tenemos al de 5 adolescentes que perdieron dedos al cortarse la soga en Harrisburg en 1978, y si seguimos buscando encontramos numerosas avulsiones de dedos y manos que han salido volando en alguna cinchada alrededor del mundo.

Pero la animalada más bestial de la historia merece un párrafo aparte: en una celebración en Taiwan en el 97, se decidió hacer una cinchada con una cuerda de 5 cm de espesor con la friolera de 1600 personas tirando de ella generando una tensión de 80mil kilos sobre la cuerda que la partió rápidamente. El rebote del nylon tras liberarse de semejante tirón, le seccionó un brazo a dos de los participantes. Solamente para los no impresionables, dejamos el link con la noticia con foto del accidente. Los brazos pudieron ser reimplantados así que el final es feliz, pero reiteramos que solamente hagan click en el link a continuación si creen que no les va a pasar como a mí que estoy medio por desmayarme y vomitar y ahora encima me voy a soñar con eso (y lo digo todo en serio). Bueno, para el que quiera, mire AQUI.

Sin amputaciones en competencia olímpica (o con amputaciones, pero debidamente encubiertas por la mafia y los francos suizos del Comité Olímpico Internacional quizás) este deporte fue retirado por los amargos mandamases en 1920 ya que se había decretado que en los JJOO todos los deportes participantes debían tener un órgano regente a nivel mundial… y resulta que “la FIFA de la cinchada” no existía (y nadie fue lo suficientemente piola para agarrar y crearla, evidentemente). En Londres 1908 se generó gran pica en el campo de juego porque los irlandeses protestaron la victoria británica aludiendo que estos calzaban zapatos ilegales. Los ingleses eran todos policías y explicaron que simplemente habían decidido dejarse sus botas de trabajo a la hora de arrancar la competencia.

Las reglas formales del Tug of War organizado dicen que juegan 8 competidores por equipo, que el total de peso de los 8 juntos no debe exceder cierto valor para la categoría en la que estén compitiendo (hermoso esto de pesos colectivos, permitiendo mezclar moscas con pesos completos para enfrentar a un par de welters, por ejemplo), y que hay foules muy variados: por ejemplo poner los codos más cerca del suelo que las rodillas, o sostener la cuerda por encima de los hombros. Nuestros queridos World Games incluyen esta disciplina, que ahora sí tiene un órgano regente a nivel mundial, la TWIF, que además organiza un mundial cada dos años.

Actualmente, la versión vasca de la cinchada es una de las más populares en el mundo. Bajo el nombre de “sokatira” integra la simpática colección de deportes tradicionales (los “herri kirolak” tan queridos de BSM) y por cierto no podíamos dejar de mostrarles el calendario hot que ha realizado en el 2009 el equipo oficial de Sokatira del Athletic Club de Bilbao:

hacer calendarios hot ¿es deporte?

hacer calendarios hot ¿es deporte?

Cabe la mención de que los clavados con soga no se consideran deporte, por más que hayan quedado en la historia performances como la del británico Ian Curtis o el australiano Michael Hutchence.

Así nos despedimos de estos magníficos deportes, excluidos de las competencias olímpicas oficiales como también le ocurrió al Jeu de paume, a los globos aerostáticos, o al Tiro al Pichón, disciplina olímpica incluída en Paris 1900, tan caótica que no se hizo nunca más, en la cual los competidores debían matar el mayor número de pichones en un tiempo finito, pero si erraban tan sólo dos tiros ya quedaban prematuramente fuera de competencia. Este polémico deporte nos ha dejado esta hermosa postal que les dejamos para cerrar esta nota, con algo que no tiene nada que ver con las cuerdas, pero que es tan curioso como aquello:

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El australiano Donald MacIntosh avistando aves (para luego gatillar y matarlas). Fue Bronce en Paris. No es paradójico que se llamara Donald y matara aves, Disney todavía no había creado al pato.

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2 comentarios el “Supercuerdas y deporte

  1. franupma
    5 de mayo de 2013

    impecable, haciendo justicia a los olvidados de siempre

  2. Candombero
    5 de mayo de 2013

    Wuawwwwww hice “click”…y es una imagen que va a quedar grabada siempre. Horrible momento!!! Encima en la escuela a veces los pibes juegan a la cinchada. Voy a avisar asi volvemos al rugby que era mas tranquilo!

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Esta entrada fue publicada en 5 de mayo de 2013 por en Deportes Alternativos, Excentricidades, History, JJOO, Varios, Videos y etiquetada con , , , , , , , , .

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