Bola Sin Manija

Fundamentalistas de la verdad alternativa

[Panamericanos] Del tequila a la fiesta inaugural …

Por suerte, Jova dejó la joda. Porque si el Gordo Casero iba endrogado en Adrogué; nostros, empapados en Zapopan. Cada vez que salíamos a caminar, entre los chaparrones y los volantes tapatíos haciendo aquaplaning, la pilcha se mojaba antes de la primera cuadra.

Con el sol brillando, hubo una tentadora invitación de esas dignas de Don Corleone, imposibles de rechazar. En la última mañana que se adivinaba tranquila, la de este viernes, agarramos viaje para una excursión. Más que la sonrisa tentadora de las promotoras, sedujo la idea de hacer la mítica Ruta del Tequila para recorrer la zona que provee al mundo de tal combustible de gargueros.

La gente de la empresa Herradura nos invitó a hacer una horita hasta Amapitán, un poblado igualito a los del Zorro. La hacienda de la familia Romo de la Peña alberga la plantación de agave (una suerte de cactus de cuya raíz se extrae la materia prima para potente bebestible de 35°) y la fábrica. Afuera, como el barrio de los Bemberg en Quilmes, una serie de chocitas para los empleados. En el empedrado, una viejita encorvada barría con una escoba modelo siglo XIX.

La recepción fue con Palomas (tequila y gaseosa de pomelo) y Vampiro (jugo de tomate, chile y tequila) para abrir la caminata por las instalaciones originales de 1870, el sembradío, una mirada a la jima (con una suerte de hacha curva van sacándole las hojas al cacto hasta que queda el corazón de la raíz, que luego se hierve, se fermenta y se destila. Algo así a lo que hacemos en la mesa con un alcaucil). Luego, una breve clase sobre las variantes y una mini cata. Ya nos veíamos venir una peor que la del Maestro Tabárez con sus Halcones y Palomas.

Los voladores se fueron pero nos ofrecieron un brebaje con un nombre que bajaba cualquier guardia para el brindis por los dos años de mi bella Juana: “reposado”. Ambarino, amable como un cognac, fuertón como piñón del Chino Maidana.

Por suerte, cuando ya estábamos a punto caramelo, pusieron la mesa para una taquiza, tenedor libre de tacos para un batallón. Geniales los de lengua y los de chicharrón (panceta o un corte de cerdo similar sofrito en algo sabrosísimo). De bebestible, margarita de tamarindo con picante en el borde de la copa. ¡Imperdible! De postre, bocaditos de coco y leche remojados en… sí, tequila. El camino de regreso en el bondi para la inauguración está sinuoso de más. Le echamos la culpa a las curvas y a la mala maña del conductor.

Contentos y relajaditos llegamos al estadio Omnilife, una suerte de plato volador en medio de las sierras, para ver la ceremonia inaugural. Pero eso es otra historia…

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Un comentario el “[Panamericanos] Del tequila a la fiesta inaugural …

  1. Marcos
    14 de octubre de 2011

    Bienvenido ephecto!

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Esta entrada fue publicada en 14 de octubre de 2011 por en Juegos Panamericanos y etiquetada con , , .

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