
Ya la prensa internacional habla de una segunda Revolución Francesa (a lo que hemos llegado) en referencia al levantamiento del plantel en contra de la monarquía del técnico Domenech. El destierro de Anelka generó una revuelta comandada por el líder “Robespierre” Evra que podría costarle la cabeza al astrólogo. Como no está bien visto en la actualidad el uso de la guillotina, se estudia la posibilidad de hacerle firmar un contrato de por vida para que Guillote Cóppola maneje su carrera, quien es capaz de hacerle “perder la cabeza” hasta a la mismísima Madre Teresa de Calcuta.
El primer paso de la revolución sería la toma de la Bastía (una ciudad ubicada en la isla de Córcega) para instalarse allí y disfrutar de la playa y el verano europeo. Si esto resultara muy complicado, la otra opción sería la toma de Bastía, es decir enfiestarse al rubio jugador argentino (parece que hasta allá llegaron los rumores que lo vinculan con el pseudoperiodista Fantino). Esta última alternativa habría sido propuesta por Ribery con la justificación de “éste ya es bien mayorcito”.
