Bola Sin Manija

Fundamentalistas de la verdad alternativa

[Panamericanos] De villas y otros bollos

Un paseo por la Villa Panamericana no es cosa fácil. Hay que irse a los confines de la ciudad, con cita previa, y esperar que aparezca la acreditación gestionada por Eduardo Moyano (jefe de prensa del COA). Entonces, si no hubo cita con algún deportista vía handy, se puede hacer guardia en la puerta del inmenso comedor (ya volveremos sobre este tema) o caminar unas cuadritas -varias- hasta el módulo 3, un enorme edificio cuadrado de seis pisos y no menos de dos cuadras de largo. Allí, una de las caras tiene color celeste y blanco ya que nuestra delegación copó la parada y lo dejó en claro, con unos telones celestes y blanco que harían morir de envidia a la Guardia Imperial o a las Hinchadas Unidas.

El edificio es una de las pocas cosas que saca un aprobado de los deportistas. Los deptos son grandes, cómodos y la vida bastante placentera. Además, hay dos vistas excelentes. Por las ventanas, a un pequeño lago interno. Y en una esquina, confluyen las bellezas cubanas y dominicanas. Hay varios de los muchachos que usan el pijamita blanco y azul de la delegación que cambiarían todos los podios de América por un round de amor con esas panteras. Lo único que rompe la paciencia de los pibes es que Internet se arrastra cuando quieren chatear. Ni que hablar de intentar conocer los resultados ya que la página oficial está más tiempo colgada que en funcionamiento.

Volviendo al morfi, ahí es donde el drama se hace pesado. La comida no es demasiado sabrosa. Pero lo peor son las colas. Hay que pensar en no menos de una hora con la bandejita en la mano. Por eso hay varios que prefirieron, en caso de necesidad, salir al patio de comidas y comprarse una pizza.

El otro tema conflictivo (para todos los mortales que deseamos pisar el suelo tapatío) son los transportes. Es como Dios o las brujas, que se sabe que existen, pero nadie conoce adónde atienden. Tal salgan de acá, o de allá o de algún rincón del universo. Si la falta de carteles fuera índice de algo, México debería estar pasando el más grave caso de emergencia papelera. A veces hay sabios, como el taekwondista Sebastián Crismanich o quien le sopló la estrategia: el lunes al mediodía metió la patada a lo Bruce Lee para noquear al canadiense para hacerse famoso en la tele argenta. Debía estar en el estadio cuatro horas más tarde para la semi. Si hacía lo que dicen las reglas, se jugaba la lotería de esperar el bondi, bancarse el imbancable tráfico de ida y vuelta para comer en la villa y perdía por no presentación. Por eso se tomó un par de gatoreits, comió unas barritas y se quedó a dormir la siesta en un vestuario. El oro le dio la razón.

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Un comentario el “[Panamericanos] De villas y otros bollos

  1. franco
    23 de octubre de 2011

    che, nadie va a hacer un post sobre el chino-argento que gano el oro en ping-pong????

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Esta entrada fue publicada en 19 de octubre de 2011 por en Juegos Panamericanos y etiquetada con , , .

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