Sabemos que los arqueros son personas especiales. Habitan el «puesto más ingrato del futbol» y eso deja huellas en su personalidad. Conocemos casos de arqueros con problemas de impulsividad e imbecilidad como Sessa o Peratta, casos de depresión e hipocondría como Abbondanzieri y los casos más habituales que Diego definiría como «y qué querés, si es arquero». Vean el caso de Julio Sergio, el arquero de la Roma, quien llora desconsoladamente luego de lastimarse el tobillo y tener que seguir jugando por la falta de cambios:
Y de yapa, otro brasilero que hace un gol usando la técnica de cuando uno intenta reventar un globo:
A Mauro Sergio el mote de payaso le queda chico.
Además el foul que hizo fue medio criminal, no?
«Ese no es un arquero, es una señorita de dudosa moral de Boca»
que mariconazo !!!! si te duele disimula y bancatela como macho.